“La casa vieja” parte 1

Como les mencioné en entradas pasadas, ésta historia estaba pensada para estar dentro del libro “Al filo de la Madrugada”, y estaba incompleta, pero al revisarla decidí traerla por separado, para compartirles “rápido” el libro que ya les compartí, “Al filo de la Madrugada”, y para con tranquilidad escribir la historia-cuento. Por la misma razón (de escribir con más tranquilidad), y pensando que quizá sea  más como para ustedes el leer de poco a poco la historia, decidí traerles en partes éste cuento; además espero el “cliffhanger” los haga querer saber más e interesarse más en la historia jajajaja; pero ya mas en serio, mi plan a futuro es escribir una “novela ligera online”, jajajaja ¡mis categorías son épicas!, una novela ligera, pero (obviamente) publicada en internet; vi que es algo “común” entre escritores de algunas partes del mundo (Asia), y no esto hablando de “fan fiction”, si no de trabajos originales; y aunque hay más en “foros” y otras páginas, yo decidí usar está plataforma para mis trabajos, ojalá sea de su agrado. Pero bueno, hoy será la primera parta de ésta historia de terror, la cual tendrá varios “guiños” a “cosas” (libros, películas, escritores, etc.) que me gustan mucho y son del genero del terror-suspenso-horror; y seguiré está historia en las siguientes publicaciones y ya que finalice el cuento será lo de la novela ligera. Disfruten.

 

 


Conozco a Rodrigo desde que éramos unos críos, quizá desde antes si tomamos en cuenta que nuestras madres se conocieron cuando estaban embarazadas; él siempre fue uno de los más desmadrosos entre el grupo de amigos, así como también el que tenía gustos musicales rudos y extravagantes, así que a nadie le sorprendió cuando al crecer se convirtiera en toda una estrella del rock. Recuerdo haber visto uno de sus vídeos, tenía su marca por todas partes: mujeres, metal y oscuridad, todo envuelto en un buen viaje.

Todos los amigos seguíamos en contacto, muchos habían alcanzado la fama a su manera y algunos seguían siendo mortales, como yo, pero aun así seguíamos siendo todos una gran hermandad, así que no me sorprendió cuando Rodrigo me dejó quedarme con él por unos días mientras encontraba un lugar para vivir y terminaba de lidiar con toda la mierda que es el proceso del divorcio, ya saben, la basura de siempre: ella encontró a otro pues yo “no la atiendo” ya que salgo mucho de viaje para pagar todos sus malditos lujos, y lo peor de todo es que se quedó con Roy y Kuma, nuestros perros.

Rodrigo era el amigo más cercano a mi ciudad, y él único de los colindantes que no era amigo de Jessica; pues pareciera ser que aquellos “amigos” que yo tenía, de repente me veían como el malo de la película en todo este asunto de la separación, digo, ella fue la que se acostaba con otro ¡en nuestra cama!, y todo mientras yo pasaba penurias para conseguir dinero con el cual comprar todo lo que pedía, diablos, con esa mujer y amigos mejor solo, lo único que lamento son los cachorros, pero mi abogada aun me daba esperanzas, dice que aún tiene algunos aces bajo la manga y podemos conseguir a los perros pero debo ceder en dar más cosas; a decir verdad, Jannet es una pésima abogada, pero una gran amiga, así que le digo que yo solo quiero a mis perros, todo lo demás, que se lo quede Jessica.

Recuerdo esa noche, la noche en que después de dos meses de trabajo en campo, llegué cansado y deseoso de mi cama, para encontrar en ésta a Jessica follando con algún hijo de vecina, ¡carajo!, y lo peor es que tuve que buscar hotel, y con lo malditamente cansado que estaba, y sí, ya se, “¿que no te molesta que algún pendejo se folle a tu mujer?”, la verdad no, bueno, no mucho; mi relación con Jessica ya empezaba a morir, yo nunca supe porque, pero fue como si un día al levantarse ella decidió ser mezquina, grosera y fría conmigo, digo, de verdad no tengo idea de que pasó, pero por mi ¡que se la den!.

 

Después del primer par de semanas de dormir en una cama dura de algún hotel barato, decidí buscar entre mis conocidos y amigos, pero al ver que yo era el malo por quererle quitar a Jessica los perros, bueno, pues los mande a todos a importunar a sus progenitoras y recurrí a mis verdaderos amigos, lo malo es que todos viven demasiado lejos, entonces, como por arte de magia, vi en las noticias que mi amigo Rodrigo acababa de comprar una vieja mansión en el bosque muy cerca del pueblo, y bueno, decidí que era momento de visitar a mi amigo, sí, sé que al principio fue egoísta de mi parte pero ¡vamos!, sé que ustedes harían lo mismo, además, solo sería por unas semanas. Así que después de unas llamadas, y una reunión para comer y platicar, así como de ser fotografiado por dos que tres paparazis, Rodrigo acepto darme acilo, con la condición de que le entrara a la fiesta con ganas, yo dije para mis adentros: “¡Carajo sí!”…no sabía que estaba por entrar a las grandes ligas disolutas.

Los primeros días que pase en la nueva casa con Rodrigo fue fiesta tras fiesta, quizá fue solo una gran fiesta que nunca terminaba; eso de ser astro del rock de verdad facilita la adquisición rápida y casi espontanea de seguidores, mujeres, drogas, alcohol y mil y un personas que no sabes quienes son pero todas están ahí, idolatrando a Rodrigo; recuerdo muy poco de esos días, a decir verdad no sabría decir ni cuantos días fueron, y los recuerdos que tengo son como destellos momentáneos, inconexos… recuerdo un tipo vestido de vaquero con un tigre blanco a su lado; recuerdo una mujer de grandes senos montando un toro mecánico; dos tipos vestidos de payasos peleando con dagas; dos chicas goticas besuqueándose y masturbándose con un dildo en forma de crucifijo; una mesa larga y ancha llena a más no poder con cuanto polvo, goteros, pastillas, hierba, jeringas y drogas habidas y por haber; recuerdo ver salir el sol y ponerse incontables veces, así como el cielo con luna llena y después sin luna, aunque…aunque no sé cuántos sean recuerdos o alucinaciones por las drogas…en un momento de toda esa fiesta recuerdo haber visto un cuarto lleno de cadáveres, recuerdo a Rodrigo corriendo tras una chica desnuda la cual gritaba “me va a matar” mientras él reía con un gran pene de cerámica en sus manos… recuerdo que había drogas en todo, en la comida, en el agua, en el alcohol, había hasta drogas en las drogas ¡carajo!, podría asegurar que había drogas en los muebles, en las personas y en mi piel.

Desperté en lo que anteriormente parecía ser el comedor, todo aquel lugar parecía el escenario de alguna batalla-orgía-basurero, y a decir verdad, bien pudo haber sido lugar de todo eso. Había ropa tirada por todas partes, yo traía puesto un pantalón de payaso manchado de lo que parecía ser sangre y tenía amarrado a mi cabeza un brasier de alguna mujer cuyos sus senos eran más grandes que mi cabeza, a no ser que usara relleno o algo por el estilo; había todavía como unas 20 personas, tiradas, seria los más correcto para describirlas, y había botellas por todas partes, vacías o no; al recorrer la casa en busca de Rodrigo me di cuenta que algunas paredes estaban quemadas, así como la decoración y muebles destruidos en casi su totalidad.

 

 

Continuara…

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